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Creemos que uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad “civilizada” es la desnaturalización de la vida.

Crecemos en una sociedad alejada del medio natural, hemos dejado de ser animales  para ser seres humanos, y con ello nos hemos colocado por encima de la vida natural, hemos perdido nuestra esencia biológica.

Nos alejamos del sufrimiento, de la vejez, del germen de la vida y de la  muerte. Con el afán de proteger a la infancia la alejamos de la realidad  vital, del ciclo natural.

Somos seres humanos, pero también somos animales. El negarlo nos deja indefensos ante una naturaleza hostil.

Félix Rodríguez de la Fuente se asombraba al descubrir la felicidad de las  tribus primitivas, su inocencia, su bienestar. Él lo asociaba a su  armonía con el medio.

Hoy  en día los niños sufren “arresto domiciliario” y se empieza a hablar de trastorno por déficit de naturaleza, no como un diagnóstico médico,  sino como un conjunto de trastornos asociados a la falta de actividades  al aire libre .

En este contexto surge la biopedagogía y la corriente educativa de educación verde.

Variedad, cantidad, recursos ilimitados. Cada día es diferente y lo que dejamos un día nos lo encontramos cambiado a la mañana. Eso es la vida, el discurrir del  tiempo. La magia de la naturaleza.

Comenzamos…